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Para rescatar el futuro

En ocasiones, sucede que no entiendo cómo es posible que de repente, involucionemos como humanos. "De repente" o quizá no tanto. Quizá ha sido algo tan de a poco a poco, que cuando me he querido dar cuenta de ello, la sociedad actual no me gusta. Y, si no me gusta el declive humano actual, he de suponer que mucho menos me va a gustar cómo seamos en las décadas siguientes. Decía un conocido mío, que en realidad, este pensamiento que suele nublarme no es algo nuevo ni mucho menos único, que antes que nosotros, era muy común escucharlo en nuestros padres y abuelos. Venía a decir que es una enfermedad que surge con la edad y que a las personas que rozamos los 70, siempre les ha preocupado los cambios sociales que vivían sus herederos, tan diferente todo a lo experimentado cuando uno es niño o joven o incluso adulto, que impulsa abiertamente a decir: "Esta sociedad no me gusta porque se han perdido todos los valores transversales y el civismo". Si, esta afirmación puedo...
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Mis ojos no me ven

  os he visto sin fijar la mirada  mis ojos no me ven dos losas de hierro eran mis brazos mi cuerpo flotando sin agua inmóviles las piernas en su parálisis aún erais niños con juegos en la calle ancha aún erais adultos intentando guiarnos protegernos de nosotros mismos mis ojos no me ven os pregunté a todos mientras el corazón detenía su pulso y mi alma huía de este cuerpo cansado el alma el alma  los jirones de mi energía  enganchados sus hilos a los dedos de mis píes  mis ojos no me ven el cuerpo retenía su vida la vida escapaba de mi cuerpo y yo quería volar hacia vosotros ¿por qué me abandonasteis? acaso no veis que aún sigo siendo la niña que cuidaba vuestro ritmo que se escondía en vuestros brazos que os tiraba de los pelos que...  mis ojos no me ven estoy rota os busco entre las ausencias y las sombras 

Las hojas del calendario

Sigue abril descorriendo las cortinas de los días. Algunas horas es notable la calidez del sol aun detrás de los nubarrones que acechan amenazando lluvia. Mis ojos son presas de pantano al borde de su capacidad y mi pecho sostiene aún la sangre de los desgarros, opresión estranguladora de mi aliento. Las nubes aceleran su vuelo y la negrura de las que llegan desde las montañas, implantan su aroma a nieve derretida y fluyente por ramblas y cascadas. La agonía de las tardes se sientan en mi sillón, la lectura no entretiene el ánimo. Solo la televisión acalla los ruidos que habitan mi cabeza. Abril discurre por las hojas del calendario...                                                                    ... Sigo a la espera de su calor.

Quizá mañana

La lluvia no se detiene, cae en torrente o delicada. No tiene un punto medio. Es como mis lágrimas que a veces, son una riada que arrastra el lodo de mis tripas y con ellas la esencia de cada día. Otras veces, es agua clara que desemboca en mis labios para ser mi alimento. De esta guisa pasan los primeros meses de este año de siniestras sombras.  Abril no ha llegado frio. Pero en Madrid, la humedad se siente en los huesos. O quizá sea que mis lágrimas los estén erosionando como a los corales el mar. Hoy tampoco ha salido el sol. La casa sigue a oscuras a media tarde. Trato de evadirme con la petición de mi amiga, aunque se que lo hizo para ensordecerme un rato el chirrido amargo de mis neuronas emitiendo cortocircuito al desconectarse y dejándome en el bucle del que no salgo. Quizá mañana.  Desde la orilla del mar, me llegan otras peticiones y otros impulsos. Quieren abanderarme con postulaciones que no me apetecen presentar. Se que no solo es para animarme. Se que allá, neces...

¿Dónde estás abril?

Dice el calendario, que hoy comienza Abril...Abril, mes que acerca la primavera a los huesos oxidados y engrasa los músculos dándole un nuevo brío a los nervios. Abril, mes donde los azules mezclados de verde y amarillo colorean la vida y dan luz al asfalto. Abril de aguas claras y tardes de paseo. Abril. Abril...¿Dónde te has quedado fuera de mis ojos? ¿En qué recuerdo quedaste anclado sin posibilidad de escape? ¿A qué estás esperando para venir de nuevo y llenar mi boca de aromas y mis oídos de todos tus sabores? Necesito verte de nuevo Abril. Necesito que dejes de ser diciembre o enero o incluso marzo. Ya no quiero ser la mosca en la telaraña de esos meses. Necesito sentirte, Abril.